Donde antes los revolucionarios liberales se sentaban en mazmorras, ahora la gente duerme en cómodas camas. El concepto es fantástico y da que pensar al mismo tiempo. A lo largo de los años, el lugar de servidumbre fue cuidadosamente rediseñado, incluyendo discretas y obvias referencias a la vida cotidiana en prisión. Por cierto: el restaurante se llama "Wasser&Brot" (agua y pan), pero el menú es mucho más variado y no hay que perderse una velada aquí.
El hotel cuenta con 38 habitaciones.
Sí, hay una estación de carga para coches eléctricos a disposición de los huéspedes del hotel.
Todas las habitaciones cuentan con wifi gratuito.