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Alsacia está enclavada a los pies de los Vosgos y en la orilla izquierda del Rin, desde donde ofrece amplios campos y viñedos que brillan en otoño. Estos bonitos paisajes enmarcan pueblos con pintorescas casas de entramado de madera y ciudades románticas como Estrasburgo o Colmar. A lo largo de la Ruta del Vino de Alsacia, los gourmets se detienen en los elegantes hoteles para degustar las mejores cepas regionales. Por su parte, los excursionistas exploran castillos, como el de Fleckenstein.

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Hoteles Alsacia

Quienes desean disfrutar de las maravillas de la vida se dirigen a Alsacia sin dudarlo. Los característicos placeres, que se esconden en cada rincón, incluyen vinos seleccionados y quesos frescos de producción regional. La región del este francés tiene, además, espectaculares paisajes compuestos por montañas, pastizales altos, lagos y viñedos que cautivan no solo a los turistas que disfrutan del aire libre sino también a quienes adoran los paisajes naturales. Alsacia se caracteriza por sus ciudades medievales y comunidades con un aire de romanticismo especial. Este lugar está repleto de sorpresas y es el destino ideal para un viaje cultural o para relajarse. Los famosos viñedos atraen a turistas y conocedores del vino por igual, entre ellos Christian Dior que, al regresar, expresó: “Un pequeño vaso de vino de Alsacia es como un vestido leve, una flor de primavera, es el rayo de sol que viene a animar la vida”.

Alsacia: un vistazo a los lugares y las regiones más importantes

Norte de Alsacia: ciudades románticas, senderos para caminar y vistas panorámicas

© Hotel Château de l'Ile

El territorio, que una vez fue hogar de la dinastía Hohenstaufen, alberga actualmente palacios señoriales y castillos de linaje en medio de impresionantes paisajes montañosos. La zona francogermana cautiva a senderistas y deportistas de invierno, mientras que ciudades como Wissembourg y Haguenau invitan a disfrutar de un ambiente de ensueño.

Turismo clásico: Haguenau es una de las residencias del emperador Federico I de Hohenstaufen, mejor conocido como Barbarroja. La larga historia imperialista ha hecho de este lugar un testimonio histórico con restos de lo que fue una muralla que rodeaba la ciudad de Haguenau y un museo en el que puede conocerse lo sucedido a través de sus piezas antiguas de la Edad de Bronce, obtenidas en hallazgos arqueológicos.

Siguiendo las huellas de Goethe: en el pequeño pueblo de Sessenheim, el dramaturgo y poeta alemán más famoso, Goethe, conoció el amor de la mano de la joven Friederike Brion, hija del pastor que lo hospedó durante su estadía. En sus escritos y notas, el estudiante de la Universidad de Estrasburgo habla con pasión sobre la señorita Brion. Actualmente, puede visitarse en Sessenheim un pequeño pero bonito espacio conmemorativo de Goethe, así como un museo que cuenta la historia de este famoso dramaturgo a través de la correspondencia que intercambiaba con su amada Friederika.

Románticas vistas y parques: temprano en la mañana, cuando la niebla de la madrugada se deja ver entre los árboles del bosque situado a unos 5 kilómetros de Saverne, en el Château du Haut-Barr, los turistas sienten que forman parte de una obra de arte romántica. El castillo, que fue construido para Barbarroja, se apoya suavemente sobre tres macizos de roca arenisca y obsequia a sus visitantes con una vista alucinante que va desde las almenas y la llanura del Rin hasta la Selva Negra. Las geométricas rosaledas de Saverne, con más de 500 especies de rosas y de 8500 arbustos, son toda una fantasía de aromas durante los meses de verano.

Cocina de primera en Alsacia: Restaurant au Cygne, en Gundershoffen, es uno de los mejores restaurantes alsacianos y punto de atracción para comensales con los más finos paladares. La cocina es tan buena que es una de las pocas razones por la que la comuna recibe visitas. Su anterior chef, Paul, ha sido reconocido con dos estrellas Michelin en 1984 y 2005. Actualmente el restaurante es administrado por los Mengus, una pareja que decidió seguir con el legado de sabores que ha instaurado el famoso chef.

La cordillera de los Vosgos: ambiente alpino, deportes al aire libre y la ruta de los quesos

© Le Grand Chalet & Spa Private Hotel

El macizo de los Vosgos, situado en el este, es el punto geográfico más alto de Alsacia con hasta 1400 metros de altura que obsequia con espectaculares vistas a los turistas que llegan a la cima. Los fanáticos del deporte al aire libre adoran este lugar gracias a sus innumerables rutas de ciclismo y senderismo. El atractivo culinario número uno de la región es el queso Munster, cuya receta fue entregada a los nativos de los Vosgos por un monje irlandés en el siglo IX.

La ruta de los quesos: rodeado de extensos pastos en las Ferme-Auberges, el famoso queso Munster sigue siendo producido como lo indica la tradición que data de hace 500 años. Las antiguas queserías aun ofrecen esta delicia que viene directamente desde su propia granja y alegran a paladares provenientes de todas partes del mundo. Continuando por el camino del queso hasta la cordillera de los Vosgos pueden verse las vacas pastando en medio de un pintoresco paisaje coronado por el sol de la tarde.

Deporte alpino: la pista de esquií “Le Markstein”, situada a más de mil metros de altura sobre la Route de Crest, es nada menos que una meca para los amantes del deporte y el ocio. Mientras que en invierno se practica esquí, snowboard y trineo, en verano las cometas invaden el cielo y lo llenan de colores y curiosas figuras.

Lagos y senderos: el paisaje de los Vosgos se compone de ascensos alpinos en los que predominan rocas desnudas y gargantas escarpadas. El Martinswand, situado en los Altos Vosgos, es un buen ejemplo del característico paisaje de esta región y uno de los lugares más elegidos por escaladores de todo el mundo. En los alrededores del paso de montaña Col de la Schlucht puede encontrarse una gran variedad de senderos que llevan a sus visitantes a recorrer los lagos en toda su extensión. Aquellos que no se sientan preparados para caminar mucho tiempo también podrán disfrutar de los maravillosos paisajes gracias a los caminos demarcados para el paso de coches.

Ruta de los vinos en Alsacia: ruta de los vinos y bonitos pueblos gourmet

© Les Violettes Hotel & Spa

Una ruta romana de más de 2000 años de antigüedad, un sinfín de viñedos y el fantástico paisaje de los Vosgos componen lo que se conoce como la ruta del vino de Alsacia, la cual se extiende 170 km de norte a sur. Durante su recorrido pueden verse no solo dos tercios de los viñedos de Alsacia, sino también pequeños pueblos y encantadoras comunas con fabulosas vistas, interesantes hallazgos arqueológicos y bonitos restaurantes.

Visitando los museos: Ribeauvillé es un pequeño pueblo medieval de la ruta del vino y sede de la cooperativa vitivinícola más antigua de la región, fundada en 1895. Actualmente allí puede visitarse un museo que cuenta la historia de los viñedos, ofrece catas de vinos locales y recibe a los visitantes con una calidez incomparable. Los fines de semana las visitas aumentan, ya que los locales se encuentran aquí para ponerse al día y pasar un momento juntos. La Bibliothèque Humaniste en Selestat es un viaje en el tiempo y hacia el mundo humanista de hace 600 años atrás. Sin dudas es también la biblioteca más antigua de Alsacia, albergando cientos de escritos de un valor inconmensurable entre los que se encuentra el libro más antiguo de Alsacia, publicado en el siglo VIII.

Cocina gourmet: ¿Cenar como un presidente francés? ¡Pues claro! En la Hostellerie Ville de Lyon, el chef Philippe Bohrer, formado por el chef estrella y leyenda gourmet Paul Bocuse, sirve los platos más deliciosos. Por su parte, los conocedores de vinos no dudan en visitar Le Caveau d’Eguisheim, donde Patron Jean-Christophe Perrin sirve los vinos más exquisitos de la región en el centro de la ciudad los acompaña con un menú de primera categoría que combina aroma y calidad en los productos regionales de mayor categoría. Para el postre, el Patissier-Chocolatier Ferber es un paraíso de lo dulce. De acuerdo con los residentes locales, esta es una de las pastelerías con las mejores confituras y mermeladas de toda la región.

Sundgau: lagos y deportes acuáticos a ambos lados del trayecto turístico

La región natural de Sundgau, que se extiende entre las ciudades de Basilea, Mulhouse y Belfort, es un atractivo especial para quienes practican andar en canoa, en barco o salir de pesca mientras disfrutan de estupendos lagos y sus vías fluviales.

Paseos en bote: el conocido canal del Ródano al Rin se extiende por el sur de Alsacia formando una línea serpenteante. El canal, que una vez fue la conexión más importante entre el Mediterráneo y el mar del Norte, puede recorrerse con un bote a vela o un yate. Entre los pueblos de Wolfersdorf y Valdieu se encuentra una esclusa de escalera que puentea más de 30 metros y no solo resulta atractiva para visitar sino que verla desde un bote es toda una experiencia.

Paseos en bicicleta a lo largo del canal: antiguamente, los trabajadores arrastraban sus barcos hasta el canal. Hoy en día, los llamados caminos de sirga, de aproximadamente 25 kilómetros de largo, son una maravillosa ruta para ciclistas que se asombran por el alto de los juncos y la belleza del paisaje.

Estrasburgo: una capital que se bate entre el ambiente de provincia y el encanto de la ciudad

© Hôtel Quatorze

Estrasburgo conjuga opuestos: aquí se unen lo viejo y lo nuevo, la gran ciudad con el ritmo de vida del interior, la influencia alemana y la francesa. El símbolo más importante de la ciudad es la catedral de Notre-Dame de Estrasburgo, seguida por el Parlamento Europeo, cuyos diputados, al igual que los estudiantes de la Universidad de Estrasburgo, le otorgan un especial encanto urbano a la ciudad.

Notre-Dame: esta es la catedral que hechizó a Goethe y Víctor Hugo con su inconfundible belleza y que se mantiene con independencia del paso del tiempo, de la hora del día o el sol que la ilumine. Esta catedral gótica, con sus cientos de gárgolas esculpidas en la moldura y una torre que supo ser la más alta al momento de su inauguración, en 1439, deja a sus visitantes boquiabiertos. Quienes deseen contemplar su belleza con más tranquilidad y en algún momento de menor concurrencia, deberán elegir las horas de la tarde.

Centro de museos: Estrasburgo luce una sorprendente cantidad de interesantes museos que se encuentran a tan solo unos pasos de distancia entre sí. El museo de Arte moderno y contemporáneo expone, además de importantes obras del modernismo clásico, una gran colección del abstraccionista nacido en Estrasburgo, Hans Arp. Otro valioso nombre para la ciudad es nada menos que el del ilustrador Tomi Ungerer, en honor a quien han construido un museo en el que puede verse su singular historia y trayectoria como artista. La Vaisseau es un museo de ciencia y tecnología cuyas piezas en exposición tienen un costado interactivo que invita a que los niños aprendan jugando y realicen nuevos descubrimientos.

Dulces y bombones: la panadería de Mireille Osters tiene una gran variedad de panes de especias, mejor conocidos como Lebkuchen, que maravillan con sabores como higos, canela, amaretto o chocolate. En la Rue de l’Otre, el panadero Christian crea los macarons más livianos y con decenas de sabores diferentes, casi una obra de arte. Por otra parte, Coco LM es el lugar indicado para saborear las exquisiteces más increíbles de Alsacia: Lebkuchen, Beerawecka (un postre tradicional con canela, frutos secos y fruta confitada), Gugelhupf (bizcocho con forma de montaña) y dulces de jengibre.

Especialidades alsacianas en el barrio europeo: el restaurante Buerehiesel, situado en el moderno barrio europeo y administrado por Eric Westermann, es uno de lugares que no pueden faltar en la lista culinaria de Alsacia. Aquí se sirve una variedad moderna de todas las especialidades alsacianas. Los clásicos guisos y chucruts alsacianos, servidos en cazuelas de cerámica, se encuentran en Maison Kammerzell y en Maison des Tanneurs.

Bares y cervezas: al sur de la catedral se sitúa el barrio de bares de Estrasburgo donde, aparte de tener excelentes vinos, la cerveza es la protagonista de la noche. Algunos locales cuentan con cientos de variedades para probar, ideal para los más de 50 000 estudiantes de la Universidad de Estrasburgo que disfrutan de su tiempo libre durante los fines de semana. Como es de esperar, el público de estos lugares es más joven, creando un ambiente relajado y muy alegre.

Colmar: la pequeña Venecia de un encanto romántico

La histórica ciudad de Colmar es nada menos que un símbolo del estilo de vida alsaciano, que se caracteriza por ser muy culto, delicado y modesto. Detrás de las fachadas algo inclinadas abren sus puertas pequeñas boutiques, tiendas que sirven exquisiteces culinarias y algunas tabernas tradicionales. El que una vez fue un barrio de curtiembres es hoy el sitio perfecto para dar un romántico paseo con aquella persona especial.

Curtiembres y la pequeña Venecia: las estrechas calles del antiguo barrio de curtidores pueden conocerse en profundidad dejando el mapa en el hotel y permitiendo que el instinto sirva de guía para descubrir los rincones más fascinantes. Las calles rue de Clefs y Grand Rue transportan a los turistas al medievo con sus casas con paredes entramadas. La pequeña Venecia, un barrio que se encuentra justo a continuación del barrio de curtiembres, está flanqueada por el río Lauch, haciendo honor a su nombre. Al caer la tarde, la orilla del río se ve invadida por un ambiente romántico con botes y antiguos edificios que hacen que los turistas se sientan parte de una postal.

Arte medieval: el museo de Unterlinden, situado en un convento de los dominicos de Colmar, de estilo gótico, alberga una importante colección de estatuas de piedra medievales, así como impresiones de Martin Schongauer del siglo XV. La atracción principal es el Retablo de Isenheim, obra del pintor alemán Matthias Grünewald, que muestra escenas pertenecientes al Nuevo Testamento y es uno de los trabajos más importantes de la pintura alemana. La colección de arte moderna expone obras de artistas como Picasso y Renoir.

Salida gourmet: Colmar cuenta con un sinfín de tiendas de comida gourmet a las que los visitantes no pueden oponer resistencia. Les Foie Gras de Liesel, atendido por los Willmann, es un paraíso para los fanáticos de las pastas de ganso y pato. Muchos de los residentes locales aseguran que aquí se venden los mejores patés de la ciudad. En la misma calle se encuentra la quesería St. Nicolas, que cautiva con el fino aroma de sus quesos Munster, Tomme y Camembert. Para el maridaje, nada mejor que el vino de cultivo biodinámico de Maison Martin Judd.

Mulhouse: pionera industrial y una arquitectura impresionante

© Bio & Spa Hotel La Clairière

Lo que la cultura y la historia son para Estrasburgo y el romanticismo es para Colmar, para Mulhouse es la industria. La industria textil es la de mayor tradición en esta región y supo proveer de una gran calidad de vida a la ciudad, algo que aun puede verse en los imponentes edificios construidos en aquella época.

Tour arquitectónico: el imponente templo de San Esteban de Mulhouse está emplazado en Place de la Réunion y domina a la ciudad con su torre de 97 metros de altura. Su atractivo principal son sus diez ventanas con vidrios de colores que fueron donadas por el conde de Ferrette en 1340 y aun se mantienen en perfecto estado. Allí mismo se encuentra el Hôtel de Ville, de estilo renacentista y cuyas fachadas pintadas a mano atraen la atención de todos los visitantes. El sur de la plaza está ocupado por las llamadas Mieg Haus, que son nada menos que un conjunto de coloridas casas de diversos diseños y estilos que datan del siglo XV.

El museo del automóvil y el arte textil: la Cité de l’Automobile es una verdadera reverencia al mundo sobre cuatro ruedas que se compone de más de 400 coches y motores, entre ellos, Rolls Royce históricos y hasta grandes modernos como Bugatti o un coche de fórmula 1. Por su parte, el museo de impresión sobre telas es un paraíso para los diseñadores textiles y abarca desde cachemir hasta seda, con miles de diseños estampados.

Mercado multicultural: Alsacia ofrece muchos mercados que tienen lugar tanto durante la semana como los fines de semana. Sin embargo, ninguno tiene un encanto tan multicultural como el de Mulhouse. Muchos de los granjeros y comerciantes que venden sus productos aquí llegan desde el norte de África, mientras que la clientela se compone de una mezcla de residentes alsacianos locales y de inmigrantes que, los martes, jueves y sábados, compran desde fruta y verdura, pasando por textiles y hasta objetos decorativos para el hogar.

Vistas increíbles durante la cena y los paseos: a las afueras de Mulhouse se encuentra el Chalet-hôtel du Grand Ballon, una construcción de madera que data de 1922 y se emplaza sobre el Grand Ballon. El establecimiento es administrado por la asociación de senderistas y su diseño es más bien sobrio, sin embargo tiene un lado fascinante: espectaculares vistas que pueden apreciarse desde su terraza, el sitio perfecto para descansar tras un largo día de senderismo en los Vosgos.

Alsacia – su impronta

Cómo llegar: se puede llegar a Alsacia en avión, coche o tren. El aeropuerto más cercano es el de Estrasburgo y, dependiendo del punto de partida, el vuelo puede durar entre una y dos horas. Desde Stuttgart y Basilea se necesitan dos horas de viaje hasta arribar a Alsacia. En todos estos aeropuertos hay coches en alquiler.

Ideal para todo el año: Alsacia se deja conocer en cualquier época del año. No obstante, los fabulosos paisajes pueden apreciarse mejor durante la primavera y el otoño. En invierno, la nieve lo cubre todo y los deportistas extremos mantienen los hoteles con alta ocupación.

Vitivinicultura: el cultivo y la elaboración de vinos de Alsacia es de larga tradición. Posiblemente se remonte a los inicios de los celtas, que vivieron aquí antes del periodo prerrománico. Más tarde fueron las órdenes de monjes quienes se hicieron cargo del arte del vino. Debido a la fuerte influencia alemana en Alsacia, los varietales que se obtienen aquí son muy diferentes de los del resto de Francia.

Mercados locales: cada comunidad y ciudad de Alsacia que tiene algo que ofrecer cuenta con un mercado semanal en donde los turistas pueden formar parte del verdadero ritmo de vida alsaciano. En estos mercados se venden especialidades regionales, traídas por sus propios productores y de una excelente calidad que abarcan quesos, vinos y dulces.

Industria automotriz: además de quesos y vinos, Alsacia es conocida por su industria del automóvil, que compone una de las principales fuentes de trabajo y cuya historia puede conocerse en el museo de Mulhouse.

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