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Mallorca es la isla favorita del Mediterráneo. Sus playas de arena fina y sus aguas de cristal enamoran a todos los que las visitan y se bañan en sus bahías. Quienes deseen conocer su cultura, encontrarán eso y mucho más en la metrópolis Palma de Mallorca. El interior de la isla se caracteriza por las fincas de estilo rústico y los hoteles rurales. El norte de las islas Baleares también esconde varias sorpresas, como los monasterios en las montañas y los encantadores mercados locales.

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Hoteles Mallorca

Mallorca es una de las islas más grandes y más preciadas del archipiélago balear –por ello, no nos sorprende que, con su costa de más de 500 kilómetros de extensión, ofrezca las playas más lindas de España, bahías de ensueño y puestas de sol que dejan sin aliento–. Los hoteles 5 estrellas de Mallorca, con su inquietante historia. Tras un exitoso desarrollo del turismo de calidad, la isla atrae no solo bañistas, sino también turistas activos y viajeros individuales.

Mallorca: un vistazo a las regiones más importantes

Tramuntana y la costa este: caminatas y salidas en bicicleta para los amantes de la montaña

Bosques verdes entre escarpados peñascos – la naturaleza casi intacta que ofrece Tramuntana en el noreste de Mallorca es perfecta para relajarse, salir a caminar o en bicicleta. Además del turismo de masa, pueden encontrarse lugares muy bonitos como Valldemossa, Deià.

Paisajes montañosos y sitios idílicos: Las montañas de Tramuntana –con su mezcla entre lo silvestre y lo romántico– y sus acantilados, se extienden a lo largo de aproximadamente 90 kilómetros entre Andratx, al este, y Pollensa, al noroeste. En todo este trayecto, se esconden los lugares más hermosos de la costa este y del interior del país. Valldemossa sorprende con sus enmarañadas callejuelas y su encanto histórico. El centro cultural Costa Nord fue fundado por Michael Douglas, quien guardaba una profunda pasión por Mallorca. Tanto este centro como el convento Sa Cartoixa son dos lugares inigualables. A mitad de camino, en dirección a Soller, se encuentra el pueblo de artistas Deià, con sus empinados senderos para caminar. Otros pueblos muy bonitos, especialmente en época de floración de los manzanos y los almendros, son Llucalcari y Orient. Soller, la capital de Tramuntana, se encuentra rodeada de imponentes montañas y tiene la plaza central más hermosa de toda la isla. A solo unos pocos kilómetros de Tramuntana, se puede llegar al pintoresco pueblo montañoso Fornalutx, mientras que, al oeste de Tramuntana, se encuentra el famoso monasterio Lluc, al que se puede arribar por un camino serpenteante. Quienes se desplazan a lo largo de la calle costera de Valldemossa, en dirección a Sant Elm, llegan pronto al pueblo Estellencs. Aquí se encuentra el Hotel Nord que, con su estilo mallorquín tradicional y su estructura de piedra, domina la pendiente sobre el nivel del mar.

Caminatas y paseos en bicicleta: Especialmente durante la primavera y el otoño, la Sierra Tramuntana ofrece un paraíso para excursionistas y ciclistas. Los senderos para caminar son, en general, de dificultad baja o media (para un verdadero desafío, se recomienda la subida de la cala Sa Calobra), y ofrecen una combinación de paisajes muy particular: montañas escarpadas, bosques verdes y vistas increíbles sobre el mar Mediterráneo. Tanto los corredores de bicicletas de carrera, como los de montaña, vienen a Tramuntana a disfrutar de subidas y bajadas; muchos equipos de corredores profesionales utilizan el norte de Mallorca como lugar de entrenamiento durante los meses de febrero y marzo.

Vistas panorámicas de ensueño: El viaje en auto en la carretera C-710, desde Andratx hasta Soller, ofrece muchas vistas espectaculares de las empinadas montañas de Tramuntana. El Mirador de Ricardo Roca es un lugar único. Después, los visitantes podrán detenerse en una de las tantas atalayas del medievo, que son excelentes miradores debido a su posicionamiento. Aquellos que no tengan mucho tiempo para detenerse, podrán tomar el túnel que lleva desde Palma a Soller, que es más conveniente y reduce el tiempo de viaje drásticamente. Sin embargo, los viajeros deberán contemplar que en el trayecto de esta carretera tiene costo.

Norte de Mallorca: formaciones rocosas y cascos históricos inolvidables

El norte, conocido por sus distintas facetas culturales y sus ricos paisajes, impresiona a sus visitantes con sus fascinantes formaciones rocosas en Cap Formentor, con las históricas ciudades de Pollensa y Alcudia, y con sus puertos repletos de vida turística, como Port Pollensa, Port d’Alcudia y Ca’n Picafort, con sus extensas playas.

Arenas cristalinas y centro turístico: Entre Port d’Acludia y Ca’n Picafort, se extiende la playa con arena más larga de la isla (aproximadamente 10 km). Esta gran extensión fue comercialmente descubierta en los año ’70 y desde entonces, ha sido explotada para el turismo, construyendo una ciudad ideada para las vacaciones a lo largo de toda la costa. Su infraestructura está dirigida, principalmente, a familias con niños, y abarca desde hoteles y complejos turísticos, hasta locales para turistas a los costados de las calles. En temporada baja, se recomienda dar un paseo a lo largo de su hermosa bahía. Una pequeña –pero auténtica– aldea de pescadores es la Colonia de Sant Pere. Tal vez no ofrezca atractivos espectaculares, pero tiene un aire agradable y relajado.

Ciudad de Alcudia y el mercado semanal: En contraste con las ciudades portuarias, la ciudad de Alcudia, increíblemente bien conservada, es la urbanización más antigua de Mallorca. La Porta de San Sebastià se encuentra muy bien preservada, además, la Eglesia Parroquial Sant Jaume y las Ruinas de Pollentia, son dos atractivos inolvidables. Los sábados, el casco histórico alberga un mercado que, además de los típicos puestos para turistas, ofrece una gran variedad de productos mallorquines para deleitar el paladar.

Cap Formentor: Desde Port Pollensa, a unos 20 kilómetros, se encuentra la estrecha península rocosa Cap Formentor, el cabo superior de la isla. Debido a sus paisajes maravillosos, este tour es una de las visitas obligatorias en Mallorca, y despliega su mayor belleza durante la puesta del sol. La Platja Formentor, situada a unos kilómetros detrás del Mirador de Mal Pas, es una playa poco concurrida, con pinos y aguas cristalinas. A solo 10 kilómetros de distancia, se encuentra el cabo, donde podrá verse un faro y sentarse tranquilamente a disfrutar de un café en el bar.

Excursiones y turismo: Al norte de la bahía de Alcudia, se encuentra la bahía de Pollensa y su apasionante hinterland. Otro de los destinos más elegidos es la península montañosa La Victòria, con su iglesia Ermita de la Victòria, que es un buen punto de partida para salir de excursión a pie. En el camino, se encuentra Mal Pas, con sus puertos de yates y sus divinas calas. Un buen lugar para hacer una parada es el Chill Afternoon Bar, en el centro. En el hinterland de Alcudia, en dirección a Inca, se encuentran las maravillosas cuevas de estalactitas y de estalagmitas de Campanet.

Costa este de Mallorca: bahías pintorescas y aldeas de pescadores

La dulce costa este se compone de muchas calas pequeñas, situadas en lo profundo de las rocas, y de un hinterland rústico. Las ciudades turísticas contrastan con los tranquilos puertos de pescadores. La excursión preferida por todos son las cuevas de estalactitas y estalagmitas de Artà y Porto Cristo.

Barrio antiguo de Artà: Artà es una pequeña pero encantadora ciudad que, gracias a su ubicación, se ve poco influenciada por el turismo en comparación con sus ciudades vecinas. A pesar de ello, también hay muchos extranjeros que se han rendido a sus encantos, instalándose aquí para inaugurar sus hoteles o restaurantes. Nobles casonas se abren paso entre sus entramadas callejuelas. Los martes tiene lugar el mercado en la Plaza de Conqueridor. Sus atractivos turísticos más bonitos son la iglesia comunal y el castillo, la fortaleza más antigua de Mallorca; así como también el Monte Calvario, con su iglesia de peregrinación San Salvator.

Aldeas de pescadores, calas y playas naturales: La costa este de Mallorca se presenta más tranquila, en lugar de extensas playas, aquí se encuentran calas similares a los fiordos, en los que los complejos vacacionales se entremezclan con las aldeas de pescadores. La pequeña ciudad montañosa Capdepera, con su castillo, es la sede administrativa de las localidades costeras de Cala Ratjada, Cala Mesquida (con sus hermosas arenas), Font de Sa Cala y Canyamel. Para dar un paseo, se puede comenzar en Cala Torta y seguir a lo largo de los arrecifes en dirección a Cap Farrutx. Aquí, durante el verano, los visitantes pueden disfrutar de playas tranquilas y bien conservadas. El centro turístico del este son las bahías Cala Millor y Cala Bona, que se encuentran unidas. Un lugar apacible y perfecto para visitar en el día es el puerto ubicado al sur, Porto Christo, que ofrece una bahía portuaria de aguas tranquilas.

Cuevas de formaciones calcáreas: En las cercanías de Canymel, a unos 40 metros sobre la costa, se encuentran las “Cuevas de Artà”. Estas cuevas de estalactitas y estalagmitas son uno de los atractivos más grandes de la isla, que durante el medievo supo servir de escondite para los piratas. Detrás de su imponente entrada, se extiende una red de distintos espacios, que llegan a tener una altura de hasta 45 m. Es dentro de una de estas “salas”, que se sitúa la columna de 20 m, llamada “Reina de las Columnas”.

Sur y sudeste de Mallorca: playas de ensueño y secretos por descubrir

En el sudeste pueden encontrarse magníficas calas como la Cala Mondragò, la encantadora Cala Fguera y la Cala Santanyi, cuyo pueblo homónimo ofrece uno de los mercados más bonitos de la isla. En la costa sur, las playas paradisíacas de Es Trenc enamoran a sus visitantes. En el hinterland, se esconden curiosos pueblos como Ses Salines o Cas Concos.

Encanto pueblerino mallorquín: Puede que algunos definan al interior de la costa sur como un lugar muy monótono. Pero este sitio ofrece paisajes muy bonitos, molinos de viento e higueras a pasos de la playa. Se recomienda visitar Santanyi, especialmente en los días de mercado (miércoles y sábado). El casco antiguo histórico es ideal para pasear e ir de compras, lo mejor es detenerse en la tienda “Flor de Sal”, que maravilla a sus visitantes con un bello patio interno. El pueblo Ses Salines, con su ambiente de aires arcaicos en la plaza de la iglesia, refleja a la Mallorca del pasado, libre de turismo. Este sitio es ideal para comer (por ejemplo, en Cassai) después de pasar un día en la playa de Es Trenc. Aquí se encuentra el romántico hotel rural Villa Station, en Ses Salines, se sitúan muy cerca de increíbles playas naturales. Aún un poco más tranquilo es el lugar Cas Concos, cuyo restaurant “Viena” ofrece un ambiente moderno y fresco. En el sudeste, el convento de San Salvador, situado a 500 metros de altura y muy cerca del pueblo rural de Felanitx, es otro sitio tranquilo para visitar en la isla.

Bahías idílicas y centros vacacionales: Un lugar recomendado para visitar es la Cala Sa Nau, una pequeña bahía situada en Cala D’Or, que ofrece aguas muy limpias y a la que puede llegarse en auto por un camino secreto. Durante el verano se desarrollan aquí eventos musicales con DJs locales. Los habitantes de este lugar disfrutan de ricas Caipirinhas en el bar Chiringuito. Las Cala Santanyi, Cala Llombards y Caló d’es Moro, se encuentran repletas de turistas durante el verano gracias a sus hermosas playas. Cala Figuera es el resultado de una combinación entre aldeas pesqueras y complejos turísticos. Este es el lugar perfecto para degustar pescados en el puerto mientras se contemplan los botes con la caída del sol.

Playas de ensueño y parques naturales: La playa más hermosa de la isla es “Es Trenc”, que se extiende con su encanto caribeño a ambos lados de la ciudad vacacional Ses Covetes. La arena fina y los bares sobre la playa conforman el punto de encuentro perfecto para los locales. El agua tiene tonos cristalinos y turquesas, mientras que la playa es poco profunda, perfecta para que los niños también puedan disfrutar sin correr riesgo alguno. Las bahías Cala Mondragó y Cala S’Amarador también son muy bonitas y han sido declaradas reserva natural. De otra forma, su belleza se hubiera esfumado rápidamente.

Sudoeste de Mallorca: puertos sofisticados y aires de elegancia

Las primeras ciudades vacacionales del sudoeste de Mallorca se encuentran en Peguera. Para ver y ser vistos: el elegante Port d’Andratx con vista a una colina, el mercado en la localidad rural de Andratx y, por último, el encanto mediterráneo de la romántica bahía de Sant’Elm. La cereza del postre: una gastronomía de primera categoría en Portals Nous y reconocidos hoteles de lujo de Mallorca.

Punto central de la elegancia: Port d’Andratx es el lugar privilegiado de la isla. En su ´puerto se encuentra una gran cantidad de yates, cuyos dueños disfrutan de un café a orillas de la costa. Un lugar muy tranquilo es el vecino pueblo de Andratx, que se encuentra en el centro de la región y ofrece un bello mercado semanal y una antigua iglesia parroquial.

Playas y bonitos paisajes: Desde Port d’Andratx, el mejor destino para los bañistas es la Cala Llamp. Desde sus lisas rocas, se puede brincar directamente al agua. También hay opciones para comer y beber algo junto a las piscinas del club de playa. La pintoresca bahía de Sant’Elm ofrece una atmósfera mediterránea y, frente a ella, la isla Sa Dragonera. Una hermosa playa y sus restaurantes con terraza, invitan a los visitantes a pasar un día sin preocupaciones. En las cercanías de la tranquila ciudad playera Camp de Mar, en cuyas playas también es posible bañarse, Claudia Schiffer ha comprado una península completa. A lo largo de una extensa playa arenosa, Peguera cuenta con una ciudad turística con escaleras de estilo ibicenco. Este es el lugar más elegido por las familias para tomarse unas vacaciones.

Yates de lujo y Meca gourmet: El elegante Portals Nous, al este de Palma, destaca por sus yates de lujo y sus adinerados dueños, que saborean Champaña de primera calidad y deliciosas ostras en los restaurantes más exclusivos. El puerto es conocido como Meca gourmet. El restaurante más conocido es “Tristán”, donde Gerhard Schwaiger mantiene su reputación gastronómica desde hace décadas. La mejor cocina italiana a precios moderados puede encontrarse en “Il Porto”, mientras que el mejor desayuno italiano es ofrecido por el hotel de lujo Hospes Maricel.

El interior de Mallorca: un hinterland tranquilo, viñedos e irresistibles ofertas

En la “Llanura del Centro”, los famosos viñedos y destilerías en los alrededores de Binissalem, cautivan a los turistas. Las obras artesanales en Santa Maria del Cami y en Inca, así como también, las ofertas en las tiendas de producción de cuero más famosas, atraen a un público aún mayor. Sineu brilla con su encanto, Petra irradia su gracia medieval, y Manacor fascina con sus Perlas Majorica.

Producción vinícola y trabajo manual: En la calle de Palma, hacia Alcudia, se encuentra el bonito pueblo Santa Maria del Cami. Este lugar es conocido principalmente por sus artesanías, su iglesia de nombre homónimo y su monasterio. Binissalem es el corazón de la producción mallorquina de vino y licores. Esto incluye, por supuesto, al gran productor vinícola de la isla, la Bodega José Luis Ferrer, que también puede visitarse por dentro. En la “Bolsa de Liqures” se ofrecen licores dulces para degustación. Possessiò Binicomprat, en Algaida, produce vinos de primerísima calidad. Estos están a disposición de los huéspedes de sus apartamentos vacacionales, que también pueden disfrutar de un delicioso desayuno en el jardín de olivos.

Tabernas y ofertas en cueros: La ciudad Inca atrae turistas de todo el mundo con sus tabernas, que ofrecen vinos de la región, y con sus fábricas de cuero, que siempre tienen descuentos muy atractivos. Otras marcas mallorquinas muy recomendables son Camper y el diseñador de zapatos Farrutx. A solo unos kilómetros de distancia, en las afueras del pueblo Selva, se encuentra el Hotel Hort de Cas Misser –un oasis idílico, alejado de los ruidos y provisto de un hermoso jardín de frutas y verduras–.

Casco histórico para curiosos: Sineu, la quinta ciudad más grande de Mallorca y dos veces lugar de residencia real, tiene hoy apenas 500 habitantes y conserva su encanto del medievo. El mercado del pueblo, a pesar de su adaptación a los turistas, es aún uno de los más bellos de la isla. El centro del pueblo cuenta con una pequeña Plaza y muchos bares y restaurantes. Además de los típicos productos para turistas, también pueden encontrarse artesanías originales de cerámica. A 10 km hacia el este, se encuentra el bonito pueblo de Petra, cuyas callejuelas contagian el aire de un Medina árabe. Manacor, la segunda ciudad más grande de Mallorca, ofrece interesantes monumentos arquitectónicos, como la iglesia parroquial Dolores de Nostra Senyora (de estilo gótico) y el museo arqueológico. Los turistas arriban a la ciudad atraídos por las perlas de la compañía Majorica.

Palma y sus alrededores: turismo, shopping y centro antiguo

La bonita capital se caracteriza por las estrechas callejuelas del centro antiguo, sus ostentosas fachadas y sus bellos patios internos. La visita a la Sa Seu, una de las catedrales más hermosas del mundo, es una parada obligatoria durante el paseo entre las distintas boutiques y los variados cafés que ofrece la ciudad. Las playas, a las afueras de la ciudad, fascinan a turistas de todo el mundo. Además, Palma cuenta con hoteles de lujo que garantizan a sus huéspedes una estancia inolvidable.

Arquitectura y cultura: En la ciudad capital de Palma, “La Ciudat” como la llaman sus residentes, hay muy bonitos atractivos turísticos: En primer lugar se encuentra la catedral Sa Seu, que pertenece a la lista de las iglesias más hermosas de España. También vale la pena visitar los antiguos palacios de la nobleza, situados en el barrio que se encuentra detrás de la catedral. Y no pueden faltar la antigua Bolsa “La Lotja” (que hoy expone obras de arte), el Museo de Mallorca y las construcciones del modernismo. Para apreciar la gran variedad de influencias arquitectónicas que ha vivido Palma a lo largo de los siglos, lo mejor es dejarse llevar por las callejuelas de las partes alta y baja de la ciudad o, también, tomar un café en algunos de sus estupendos lugares, como la Plaza Mayor, mientras se observa el movimiento natural de la ciudad. Entre la catedral y la Plaza Mayor, se sitúa el Brondo Architect Hotel. Este hotel de diseño urbano combina el encanto industrial con la ligereza mediterránea, en el centro de la capital insular.

Salir de paseo y de compras: Aquellos que aparquen sus autos en algún lugar cercano al mar, podrán comenzar su paseo en la Plaza Reina y el pasaje Passeig d’es Born. En el lado derecho, se encuentran tiendas muy elegantes, entre las que cuenta la del diseñador de zapatos mallorquín Farrutx. Hacia la izquierda, los visitantes encontrarán tiendas de moda españolas como Zara, Massimo Dutti y Mango. En el casco antiguo, podrán visitarse boutiques a lo largo de las zonas peatonales ubicadas entre la Plaza Mayor y la Plaza Sant Francesc. El Passeig de la Rambla también está repleto de tiendas de moda.

Restaurantes con estilo y bares de moda: Este lugar ofrece una gran variedad de cautivadores restaurantes. El primer puesto lo ocupa el restaurant gourmet “Simply Fosh” del reconocido cocinero británico Marc Fosh. Los bares de tapas también atraen a miles de turistas por año. Para un ambiente más juvenil y fresco, el barrio portuario Portixol, tiene un hotel de diseño con el mismo nombre que ofrece una increíble cocina fusión. La noche se disfruta en bares legendarios como Abaco, en el barrio La Lotja, o como Puro-Bar, en un hotel homónimo. El Passeig Maritim también cuenta con una amplia selección de bares; aquí se encuentra, entre otras, una discoteca mallorquina de la misma familia que la discoteca Pacha, en Ibiza.

Playas para turistas y bahías escondidas: La playa de arena fina Platja de Palma, comienza a solo unos pocos kilómetros al este de la catedral. Los locales prefieren bañarse en la Caló des Grells, una playa con aguas turquesas. Esta es una playa conocida por su cultura de cuerpo libre y LGBT.

Soller y sus alrededores: centro pintoresco y senderos para caminatas

La “ciudad capital de Tramuntana” ha pertenecido desde siempre a los lugares más importantes de la isla y atrae a turistas activos en búsqueda de un ambiente pacífico, que disfrutan de su excelente ubicación e indiscutible belleza. Un tranvía histórico une Soller con el puerto del mismo nombre, ambos lugares son puntos de partida ideales para hacer una caminata.

El bosque de las naranjas: El “Jardín de Soller” es una de las zonas más fructíferas de la región. Además de higos, limones y almendras, aquí también se cultivan las populares naranjas. En las tiendas situadas alrededor de la Plaza de la Constitució, pueden comprarse especialidades de Soller. A unos pocos pasos, se encuentra la “Sa Fabrica de Gelats”, la fábrica de helados más conocida de la isla. Su especialidad es el sabor “Orange Soller”, un helado de naranjas con crema y jugo de naranjas.

Sitio portuario y turístico: Con un viaje en tranvía y su característico tintineo, puede llegarse a la hermosa bahía de Port Soller. A pesar de que este puerto cuenta con una playa solo de guijarros, el lugar y la vista son únicos. Es el sitio perfecto para dar un paseo junto al mar.

Caminatas y paseos: La bonita capital de Tramuntana es el punto de partida para realizar diferentes caminatas en la montaña; por ejemplo, en el antiguo camino de los peregrinos, que atraviesa el pequeño pueblo Biniaraitx y permite disfrutar de asombrosas vistas sobre los bosques. Cerca de aquí se encuentra el pueblo Fornalutx, una de las islas más bonitas y la vista perfecta para llevarse el recuerdo del lado rural de Mallorca. Desde Port Soller pueden realizarse caminatas por la costa, en dirección a Deià. Las fantásticas vistas sobre la costa oeste invitan a los turistas a bañarse en la bahía de Cala Deià.

Pollensa y sus alrededores: encanto artístico y aire nostálgico

La vivaz ciudad de artistas llamada Pollensa está situada en la frontera este de Tramuntana, en un frondoso bosque. Este lugar atrae visitantes con su centro del medievo, su Plaza Mayor y sus árboles de plátanos, y el conocido Monte Calvario. Port de Pollensa invita a dar un paseo junto al mar y es la puerta al asombroso Cap de Formentor.

Centro cultural del norte: La bella y antigua ciudad de Pollensa se encuentra a unos pocos kilómetros alejada de la costa y ofrece una gran cantidad de galerías de arte y festivales de música tradicionales, que sirven como punto de encuentro a los artistas. Alrededor de la Plaza Mayor pueden encontrarse pintorescos cafés y pequeñas callejuelas con fachadas de color ocre, tras las cuales se ubican boutiques y talleres de artesanías. El gran orgullo de sus habitantes es el Monte Calvario que, con su pequeña capilla, a solo 365 escalones de altura, ofrece una hermosa vista sobre la ciudad.

Port de Pollensa: Además de las tiendas de fish-and-chips, dedicadas al público mayoritariamente inglés, se han establecido bonitos restaurantes junto al mar. El lado oeste de la bahía puede visitarse de forma relajada, mientras se disfruta de una caminata y del encanto de las lujosas casas de verano. Este aire nostálgico lo transforma en el sitio más elegido por turistas adultos.

Salidas a pie y en bicicleta: La atracción principal del norte es el Cap de Formentor, la bahía de Pollensa, con su superficie plana y sus rutas pavimentadas, invita a salir en bicicleta. Una caminata muy recomendable es la del valle de Boquer, que ofrece una vista preciosa sobre la costa.

Mallorca – su impronta:

Destino turístico para todo el año: Mallorca, gracias a su clima templado, resulta un destino turístico ideal durante todo el año. Con alrededor de 8 horas de sol por día en los meses de verano y primavera, presenta las condiciones ideales para unas vacaciones en la playa. Con temperaturas de hasta 40 °C, se recomienda disfrutar de la costa, con sus arenas blancas y sus balnearios de ensueño. Lo ideal para los turistas más activos es visitar el lugar en los meses de primavera y otoño; en febrero, las flores de almendro conquistan el paisaje.

Los mallorquines y el turismo: A pesar de que la mayor parte del turismo se concentra en lugares como S’Arenal, Port d’Alcudia y Magaluf, la región balear ha comenzado a promocionar el turismo de mayor calidad y categoría. Prueba de esto es la creciente oferta en casas de campo, hoteles de diseño y gastronomía de primera calidad, así como infraestructura para caminatas y rutas para bicicletas.

Cocina mallorquina: El plato mallorquín nacional en el “Pa amb oli”, que consiste en pan tostado con ajo y tomates. Claro que las tapas y los bocadillos nunca faltan, especialmente en los bares mallorquines tradicionales. “Tumbet” es un plato preparado con verduras con el que se acompañan normalmente el lomo de cerdo o los pescados. Las especialidades en pescados son el “Peix a la Sal” (pescado a la sal) o el “Peix a la Mallorquina”, que se acompaña con un mix de verduras. Un plato dulce típico, que se sirve principalmente para el desayuno, es la “Ensaimada” (un producto de repostería, horneado en grasa de cerdo). En Mallorca también pueden disfrutarse de muchos platos dulces, la mayoría de ellos con almendras mallorquinas.

Vacaciones en familia: Mallorca es el destino ideal para ir de vacaciones con los niños. Sus lindas bahías y sus playas de aguas bajas son perfectas para los más pequeños. Ellos también pueden participar de interesantes excursiones o visitar el acuario. Para la estancia se ofrece una gran variedad de opciones a distintos precios. Muchas familias reservan sus hoteles en la costa este, alrededor de Alcudia al norte, Cala d’Or al sur o Peguera en la costa oeste. Una alternativa, muy recomendada para los viajeros individuales, es la estancia en uno los hoteles boutique en Palma. Estos lujosos hoteles ofrecen servicios exclusivos y hermosas habitaciones.

Autos de alquiler: Quienes viajen solos y quieran conocer la isla en profundidad y realizar excursiones, podrán alquilar un automóvil. Además, los hoteles finca se encuentran, por lo general, bastante aislados, por lo que el precio del taxi puede resultar menos conveniente que rentar un vehículo. Lo más conveniente es reservar el vehículo directamente con el hotel, ya que en temporada alta los precios suben y la disponibilidad es menor.